Su nombre es Joseph, Joseph Joffo, pero los que lo conocen le dicen Jo; tiene apenas diez años, es un niño, vive en la Francia ocupada por los nazis y, sobre todo, es judío. Las canicas, la pelota y las tabas en las calles del barrio lo abandonan cuando, de un día para el otro, sus compañeros de clase comienzan a discriminarlo, sus profesores lo hacen a un lado y se ve obligado a abandonar su casa junto a su hermano de doce años para huir del París abordado por los alemanes.
Un saco de canicas es un libro de separación, reencuentro y nuevas separaciones para dos niños que apenas comprenden porque el ser "judíos" significa ser distinto a los demás. Su autor es el mismo protagonista solo que treinta y dos años más tarde, con Francia ya libre y la guerra terminada. Nada volvió a ser lo mismo desde que se viera obligado a tomar su morral de viaje y sus padres lo despidieran para tal vez no verse ya nunca más. La infancia abandonaba sus ojos de niño poco a poco mientras veía los horrores de la guerra y los vivía en piel propia.Recorrió toda Francia huyendo de la muerte, desde Dax hasta Hagetmau, de Marsella a Niza solo buscando una cosa: sobrevivir en un mundo que ahora le mostraba su faz más cruda.
Este libro nos muestra, desde la perpectiva de un niño, lo tremendamente estúpido que puede llegar ha ser un hombre cuando cree ser el dueño y redentor del mundo y, mientras leía página tras página, no podía dejar de pensar que no hay mejor manera de estudiar la Historia que a través de una novela bien escrita como ésta.
"Una verdadera joya literaria.", "Una novela llena de encanto y dulzura.", dicen los críticos, y aunque no aparece en la lista de los más vendidos, es sin dudas un libro que uno no puede dajar de leer.
lunes, 14 de enero de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)